Perdonad la intromisión, pero Susana me ha dado permiso para colarme en su blog. Por suerte para vosotros será la última vez que lo haga. La convencí diciéndole que me apetecía contar en primera persona cómo estoy viviendo esta aventura, pero como más adelante veréis no era el principal motivo que me impulsó a hacerlo. Eso sí, le pedí que confiara en mí y lo leyera pasados 3 días de su publicación, a lo cual ha accedido. Me quedo tranquilo ya que es una persona de palabra y así evito que le entre un ataque de timidez y lo elimine nada más publicarse.

Antes de contaros lo que realmente he venido a decir, permitidme un paréntesis para hablaros sobre mí. Que yo recuerde, siempre he sentido interés o inquietud por emprender. Creo que es un sentimiento que ha permanecido latente durante toda mi vida adulta, esperando una ocasión u oportunidad para despertar.

Desde el inicio de nuestra relación y por motivos de trabajo, Susana y yo hemos vivido en ciudades diferentes (Bilbao y Logroño respectivamente). Debido a que yo trabajaba en Logroño para una empresa multinacional que disponía de sede en Bilbao, durante años hice lo posible para que me trasladaran allí de forma permanente, pero pasaban los años y no lo conseguía, así que la idea de emprender iba ocupando cada vez más tiempo en mi cabeza ya que parecía la única forma establecerme allí y comenzar juntos una nueva vida. Durante ese largo período, fueron surgiendo varias ideas de negocio, pero no encontrábamos el momento idóneo para analizarlas convenientemente y lanzarnos. Estábamos demasiado ocupados en nuestros respectivos trabajos, la motivación no era la adecuada debido a la enfermedad de la madre de Susana y, en definitiva, todo parecía demasiado arriesgado.

En ese bucle nos encontrábamos cuando en Julio de 2016 nuestra situación dio un giro de 180º. Susana, por motivos que no vienen al caso, dejó su empresa. Este hecho fue determinante para tomarnos en serio la idea de emprender. El camino quedaba parcialmente despejado, pero con dos “pequeñas” variaciones respecto a la idea inicial: Una, que el futuro negocio se abriría en Logroño (no en Bilbao) y la otra, que la responsable de liderarlo sería Susana; yo continuaría con mi trabajo para minimizar riesgos.

Pocos días después y mientras estábamos en proceso de adaptación a la nueva y esperada situación, fue cuando a Susana se le ocurrió la idea del montar un Hostel con cafetería, al estilo europeo. La idea me pareció genial y, casi de inmediato, se despertó en mí ese espíritu emprendedor que había permanecido adormecido durante años. Pero ojo, había que poner los pies en el suelo, el reto era ambicioso y había que reflexionar sin dejarse llevar por el entusiasmo. Ese día y los siguientes estuvimos dándole muchas vueltas a la idea, la analizamos lo mejor y  más objetivamente que supimos con la limitada información que íbamos recopilando y llegamos a la conclusión que realmente podía ser una gran idea, así que decidimos seguir adelante y ver hasta dónde nos llevaba el camino escogido. La incertidumbre era total, pero íbamos en serio. Nos veíamos capaces, ilusionados y con experiencia (obviamente no en el sector turismo, pero sí en el mundo laboral y en puestos de responsabilidad) para afrontar con determinación un reto de esta magnitud.

La referencia en el título al “actor secundario Bob” es un guiño al papel que considero me toca desempeñar en esta historia. Obviamente no me identifico con lo malévolo del famoso personaje de los Simpson, sino con lo secundario del mismo. Me veo como un actor de reparto, que aparece ocasionalmente en escena, cediendo inexorablemente el protagonismo al actor, o mejor dicho, a la actriz principal, pero esencial para entender la trama y el desenlace de la historia. La verdad que mi confianza en Susana es total y, aunque no tengo mal concepto de mí mismo, creo sinceramente que esta “película” tiene más opciones de ser un éxito de taquilla con ella de protagonista.

Desde que surgió la idea estoy realmente ilusionado. Me siento totalmente comprometido e involucrado en el proyecto, participando activamente en cada una de sus fases y en la toma de decisiones, y aunque mi trabajo por cuenta ajena obviamente me consume mucho tiempo, continuaré trabajando y colaborando en la sombra todo lo que sea capaz y el cuerpo me permita, para intentar sacar esto adelante. Susana y yo solemos estar de acuerdo en casi todas las ideas y decisiones que se toman, pero cuando no coincidimos, la última palabra es suya. Al fin y al cabo es ella la que se dedica íntegramente al proyecto, la que se está preparando y estudiando a conciencia y por ello la que dispone de un conocimiento más profundo sobre los entresijos del mismo. Vamos, que donde manda patrón…

Bueno, tras este paréntesis, es el momento de contaros el motivo principal que me ha llevado a escribir este post. Sencillamente quería compartir algunas reflexiones sobre Susana y su manera de afrontar este desafío, pero eso sí, desde la óptica de un director de cine que observa el desarrollo de las escenas detrás de la cámara con visión imparcial y desde la distancia, es decir, intentaré ser lo más objetivo posible y huir de sentimentalismos a la hora de transmitirlo. Susana no me lo perdonaría…y yo tampoco, no es mi estilo.

Es medianoche de un día de abril, Susana está en el sofá, a mi lado; se ha quedado dormida viendo una peli. Ha sido un día agotador para ella, como la mayoría de los últimos meses, algo que por cierto no me sorprende viendo la cantidad de asuntos que acapara a diario. Permanecí observándola  varios minutos. Su cara transmitía serenidad. En ese momento me invadió un sentimiento de admiración que necesitaba exteriorizar de algún modo, así que me puse a escribir. Obviamente ese sentimiento no era nuevo para mí, lo he estado experimentado constantemente desde que la conozco, pero debo reconocer que desde el inicio de esta aventura, hace aproximadamente 7 meses, mi admiración por ella es mayor si cabe.

Desde que tuvo la idea, ha sido como un torbellino. No ha parado de leer e informarse sobre todos y cada uno de los aspectos relacionados con este sector, sus particularidades normativas y legales, de acudir a todos los organismos públicos y privados donde pudiera extraer información útil, realizar todo tipo de cursos dirigidos a emprendedores, etc. La verdad que en pocos meses ha hecho tantas cosas y ha obtenido tanta información, que sólo pensarlo me produce vértigo. Aquí se empiezan a vislumbrar algunas de las cualidades que posee y considero relevantes para afrontar con ciertas garantías cualquier proyecto que uno se proponga: trabajo, determinación y constancia.

Pero claro, gestionar de forma adecuada y rápida esa cantidad ingente de datos, requiere un “microprocesador” de última generación, y puedo aseguraros que Susana lo tiene. Y claro, la inteligencia es otra cualidad que, combinada con las anteriores, facilita mucho la vida para emprender. La observo en infinidad de situaciones y me resulta asombroso su capacidad para asimilar y extraer lo relevante de la información que recibe y la rapidez en tomar decisiones cuando la situación lo requiere, para luego comprobar que la mayoría de ellas son acertadas. Otras todavía están por ver :-). Es una cualidad innata que yo sinceramente no poseo. En mi caso necesito mayor tiempo de reflexión, pero entiendo que un proyecto como el nuestro, que aspira a abrir en tiempo record, requiere de un gestor con agilidad y flexibilidad mental, sin ideas preconcebidas, capaz de categorizar los problemas por su importancia y resolverlos, tomar decisiones a diario, no atascarse en lo irrelevante y, en definitiva, poder ir cerrando temas con la suficiente fluidez para que el proceso de creación del negocio adquiera un ritmo constante, dinámico y seguro.

Siempre se levanta temprano, a la misma hora que yo (entre las 7 y 7:15) y desde entonces y hasta la tarde-noche no para de idear y  trabajar en el proyecto. Es realmente admirable ver la soltura con la que maneja todas las facetas del negocio y cómo se desenvuelve con los diferentes actores que participan en el mismo (arquitectos, contratistas, suministradores, organismos oficiales y privados, etc). Su formación técnica, su experiencia en la gestión de equipos, resolución de problemas y su sentido práctico de ver la vida, hacen que todo parezca más sencillo de lo que realmente es. Teniendo en cuenta que es un mundo totalmente nuevo para ella, me resulta sorprendente verla en acción. Además tiene carácter y no es fácil que se venga abajo. Sinceramente, no recuerdo ninguna situación laboral en que lo haya hecho. Cuando surgen problemas, y os puedo asegurar que han surgido un montón de ellos y los que nos quedan (cruzo los dedos), los mira de frente e intenta resolverlos con un talante constructivo.

No quiero perder esta oportunidad para mencionar alguna las cualidades que más destacan de la personalidad de Susana, y que con el tiempo he sabido valorar enormemente, y son su sinceridad a la hora de expresarse y su capacidad para escuchar. Respecto a la primera, dice las cosas como las siente y piensa, pero eso sí, sin intención de ofender, sin segundas intenciones, sin artilugios. Es totalmente transparente y se muestra como tal. No hay más allá. Quienes la conocen de verdad aprecian mucho esta cualidad, aunque a veces observo con desencanto que no todo el mundo la entiende. Respecto a la segunda, puede pasarse muchísimo tiempo escuchando con atención lo que le están contando, empatizando con su interlocutor, sin interrumpir ni una sola vez, y cuando considera que tiene algo que decir, lo hace. Por mi experiencia, la mayoría de la gente (y yo me incluyo) dan prioridad a hablar, pero solo unos pocos, y a ese grupo pertenece Susana, priorizan escuchar, que por otro lado es básico para una comunicación eficaz. En definitiva, a mí me encantan ambas cualidades y siento que me han aportado mucho en la vida. No cambies nunca Susana. Es tu sello personal.

Como reflexión final, me gustaría decir a Susana lo siguiente: Estoy muy orgulloso de ti, soy tu mayor fan, y creo sinceramente que no se pueden hacer mejor las cosas. Me ha parecido que este era el momento idóneo para publicar mi post, justo antes del inicio de la actividad, cuando todavía existe una incertidumbre total sobre el resultado o la viabilidad de la misma. No quisiera ser un oportunista y por ello lo escribo ahora que  todavía no sé cómo van a ir las cosas.  Desconozco qué acontecerá el futuro ya que existen infinidad de variables que escapan de nuestro control, y aunque las conociéramos, quizás no supiéramos gestionarlas. Espero que esto no ocurra y que todo vaya según lo esperado, pero ten claro Susana que si fracasamos, seguiré estando igual de orgulloso de ti. Eso no va a cambiar, pase lo que pase. Creo que somos personas con recursos y  ya buscaríamos otra forma de ganarnos la vida. No hay problema. Por lo tanto te ánimo a continuar como hasta ahora. Estaré siempre ahí para apoyarte.

Tu mayor admirador: David

Agradecimientos: Quisiera hacer una mención especial a mis padres (Rubén y Rocío) y a mis hermanos (Diego y Patricia) y sus respectivas parejas (Natalia y Javier) por el apoyo incondicional y los ánimos que nos han brindado desde el principio, y aprovecho para dar la bienvenida a este mundo a mi sobrino Daniel. Un recuerdo para él.

Agradecer también a la cuadrilla el interés mostrado por el proyecto. Y por cierto, que sepan que a la primera copa invitamos, pero ni una más…que nos conocemos 🙂

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