En el momento de desarrollar un proyecto de cierta envergadura, lo más recomendable es hacer un planning en el que aparezcan los principales hitos, con las fechas tope de ejecución, en función de la previsión de inicio de la actividad.

Nuestra situación era la siguiente: A principios de diciembre de 2016 acabábamos de firmar el contrato de alquiler del local y el tiempo se nos echaba encima para abrir antes de temporada alta (abril/mayo). Lo más urgente era presentar el proyecto al ayuntamiento de Logroño antes navidad ya que en teoría, disponen de una plazo de 2 meses naturales para analizarlo y conceder o no la licencia de obras y de actividad, y claro, en fiestas dicho plazo seguía corriendo y eso nos beneficiaba para acortar tiempos.

Así que solo teníamos 20 días (incluidos fines de semana y el puente de la constitución) para encontrar un estudio de arquitectura que elaborara el proyecto, que podemos definir como el conjunto de planos, dibujos, esquemas y textos explicativos utilizados para plasmar el diseño de una edificación (en este caso del hostel y de la cafetería) antes de ser construida. Pues bien, nos pusimos a buscar como locos y tras hablar con varios estudios, finalmente escogimos a JAD Arquitectos, quienes se pusieron inmediatamente manos a la obra.

Hacer un proyecto teniendo en cuenta la normativa urbanística, el reglamento de turismo, sanidad, y unas cuantas normas más, en tan poco tiempo no era tarea fácil, pero teníamos las ideas claras. Al arquitecto le presentamos la distribución que creímos más idónea y a partir de ahí comenzó a trabajar en ella.

Uno de los retos era conseguir el mayor número de habitaciones con el menor nº de plazas posible. No queríamos habitaciones tipo barracón con 20 personas durmiendo en el mismo lugar. Además queríamos que las habitaciones tuvieran baño dentro en lugar de baños comunitarios en los pasillos. En nuestro viaje nos pareció realmente incómodo tener que salir de la habitación para ir al baño.

Otro de nuestros objetivos era invertir en un excelente aislamiento acústico, tanto en la tabiquería interior  que separa estancias y que afecta fundamentalmente al confort acústico de los huéspedes, como  en techos, paredes exteriores y suelo, que afecta sobre todo al confort acústico de los vecinos. La verdad que en ambos casos nos hemos esmerado con el aislamiento. Respecto al de la tabiquería interior, incluso hemos sacrificado espacio de habitaciones para obtener mejor insonorización. En lo referido al aislamiento que afecta a los vecinos, puedo decir que hemos echado el resto ya que el hostel se va a construir en un edificio de viviendas, y lo último que queríamos era causarles molestias. Según normativa, la cafetería debe disponer de un aislamiento acústico mínimo de 60 decibelios, y para ello, entre otras medidas, se debe construir una caja acústica dentro de la cual se hace la cafetería. En cambio el albergue al ser una actividad inocua, no requiere aislamiento más allá del exigible para cualquier vivienda, pero en nuestro proyecto se va a incorporar el mismo aislamiento de la cafetería en todo el hostel, y en la práctica esto se traducirá en que tanto el hostel como la cafetería dispondrán de un aislamiento cercano a 70 db., una barbaridad según el arquitecto y todos los técnicos a los que consultamos, pero es un tema que siempre hemos tenido claro ya que no queremos causar ningún perjuicio ni molestia a nuestros vecinos. Es una inversión fuerte, pero creemos que merece la pena.

Por otro lado, otra idea que teníamos en mente era que el alojamiento dispusiera de certificado energético A. Finalmente y tras darle muchas vueltas con el arquitecto, ha quedado plasmado en el proyecto, por lo que si todo va bien, dispondremos de dicho certificado, algo que nos hace especial ilusión ya que muy pocos establecimientos disponen de esta distinción, y además intentamos aportar nuestro granito de arena en la reducción de consumo energético.

El mayor quebradero de cabeza ha sido la incorporación de la cafetería. Nosotros simplemente deseábamos colocar una barra con su cafetera y cañero de cervezas para los huéspedes. Turismo no ponía impedimentos para esto, pero el ayuntamiento sí. Después de muchas vueltas y consultas nos exigieron solicitar una licencia de actividad independiente, y por lo tanto cumplir con las exigencias que conlleva: Incorporar un baño de minusválidos con vestíbulo (el cual ocupa muchísimo espacio que no nos sobra), cumplir con los espacios mínimos de paso y dentro de la barra, etc. Pues bien, en la práctica esa barra que deseábamos poner suponía construir un local independiente dentro del hostel, con la inversión económica y de espacio que conlleva, y por lo tanto decidimos que no iba a ser exclusivamente para uso de los huéspedes, sino para todo el que quiera entrar a tomarse algo.

Finalmente el proyecto quedó así: cinco habitaciones con una capacidad de 6, una de ellas accesible para minusválidos, una habitación doble, y una habitación de 12. Todas ellas con baño en el interior. Además otro de nuestros “caprichos” era colocar unas literas de alta calidad y no las míticas metálicas simples que se ven en todos lados donde, si se mueve el huésped de abajo toda la litera empieza a pendular. Por ello nos hemos decidido por unas literas con una estructura metálica firme, con revestimiento de madera y cerradas con una cortina para dar intimidad y que dispusiera además de luz interior, enchufe para el móvil, la Tablet o el portátil y con amplias taquillas incorporadas. Este tipo de litera, también ocupa bastante más que las habituales, por lo que también ahí hemos sacrificado espacio por comodidad para el huésped.

Otro detalle a incorporar era la cocina para uso de los huéspedes, donde se pueda preparar la comida el que lo desee. Este detalle también dio algún quebradero de cabeza que otro… pero parece que hemos conseguido tener cocina.

Finalmente lo conseguimos. El proyecto entró el 23 de diciembre al ayuntamiento.

Ahora era momento de definir con más calma los detalles como cámaras de seguridad, los equipos de música, accesos con credenciales al hostel, mobiliario, etc.

Pero como podéis imaginar, los plazos que uno se marca para ir cumpliendo hitos, no suelen cumplirse según lo programado, máxime cuando intervienen otras partes interesadas de las que no tienes control alguno, especialmente la Administración. En este sentido, deberíamos haber recibido respuesta oficial del ayuntamiento a principios de febrero, concediéndonos o no la licencia de obras, pero finalmente respondieron el 10 de marzo y con algún reparo técnico menor, los cuales ya han sido subsanados por el arquitecto y comunicados al ayuntamiento para que los analicen y, si están conformes, nos concedan la licencia. A fecha de hoy (16/03/2017) estamos a la espera de recibirla y por lo tanto no podemos comenzar. Se prevé tenerla la semana que viene. En ese momento, la empresa constructora que recientemente hemos contratado, comenzará con las obras. En próximos blogs os iré contando la evolución de las obras. ¡¡¡¡Crucemos los dedos¡¡¡¡¡

 

1 Comentario

  • Carlos
    Posted 26/03/2017 11:53 pm 0Likes

    Una gran web, para un magnífico proyecto

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