La parte más difícil de este proyecto era sin duda la búsqueda del local donde crear el hostel. Para ello era primordial conocer la normativa urbanística de la localidad y el reglamento de turismo que aplica. Para un hostel el reglamento a tener en cuenta es el de albergues turísticos. Lo primero que hay que estudiar es la  superficie mínima necesaria, y para ello en el reglamento de albergues detallan los metros exigibles para cada habitación, zona común, baños etc en función de los huéspedes. Todas las habitaciones deben dar al exterior o a patio descubierto, y además tenía claro que quería integrar un bar o cafetería en el hostel, tal y como vimos en nuestro viaje por Europa. Además por la normativa de accesibilidad, el que fuera un edificio de varias plantas, complicaba y encarecía las obras, por lo que lo vi claro; debe ser un local comercial en planta baja con bastante fachada y salida a patio interior, con una superficie mínima de 300m2. ¿Fácil verdad?

Encontrar una aguja en un pajar¿Y la zona? En mis viajes siempre escojo el alojamiento por su situación y en mi interrail siempre cerca del tren, por lo que al principio tenía claro que debía estar cerca de la nueva intermodal que se va a construir en Logroño. Además actualmente, en esa zona, hay muchos locales vacíos de grandes dimensiones, por lo que todo cuadraba. Y por ahí empecé. Había cantidad de locales cerrados, pero sin ningún cartel de se vende o se alquila, y con todo el morro llamaba a los timbres de los portales, para ver si me podían dar información sobre los dueños de esas lonjas. Algunas veces tenía la suerte y conseguía información y otras no. Tras días de búsqueda, llegué a la conclusión que necesitaba ayuda profesional, así que contacté con inmobiliarias. Les describía las características del  local que estaba buscando y con su ayuda y continuando con mi búsqueda personal, en tres meses llegué a ver unos 35 locales. Primero por la zona de la estación, luego amplié mi búsqueda más al centro, incluso vi buenos locales en los alrededores de Avenida La Paz, cerca de la universidad, pero meditando entendí que ni tenía cerca los medios de transporte, ni las zonas de interés… por lo que seguí buscando.

Me centré bastante en la céntrica zona de las Cien Tiendas. Con eso del cierre del Colegio Maristas y la apertura de las oficinas del Sepe, cada vez más comerciantes se veían obligados a cerrar sus negocios debido a la disminución de clientes y había cantidad de locales vacíos desde hacía tiempo. Al fin y al cabo, nuestro negocio no necesitaba que fuera una calle principal de paso, pero sí que estuviera bien situado.

El problema que nos encontramos en esta zona fue que los propietarios no deseaban alquilar sus locales por un largo periodo de tiempo, puesto que confiaban en que la situación de la calle cambiara pronto, y para nosotros era primordial, puesto que íbamos a realizar una gran inversión.

Reconozco que llegó un momento en el que pensé que era necesario esperar meses, incluso años hasta dar con el local idóneo, y me sentí algo desmotivada. Al fin y al cabo toda la ilusión y esfuerzo quizás no viera nunca la luz o en el mejor de los casos, podría tardar mucho en materializarse si no daba con el local.

Pero antes de tirar la toalla, decidí revisar la lista de locales descartados por dimensiones o localización. Uno de esos locales fue el de la calle Herrerías. En su día, lo estuve observando desde fuera, pero la localización no me parecía la idónea. Tenía una imagen del Casco Antiguo muy distorsionada, quizás por ser de fuera, y porque la primera vez que vine a Logroño, hace como 15 años, fue para llevar un proyecto al Colegio de Arquitectos en la calle Barriocepo. Hoy en día pasear por esta calle es una gozada, pero en aquel entonces era una calle muy deteriorada y no me transmitía ninguna sensación de seguridad.

Además ese local sólo tenía 260m2, por lo que se me quedaba pequeño. No obstante decidí ir a verlo. Cuál fue mi sorpresa, cuando me dijeron que tenía un local contiguo al que se podía unir sumando así 330m2, y que la parte interior daba a un jardín muy tranquilo. Me faltó tiempo para ir al ayuntamiento y comprobar si había algún problema en construir nuestro proyecto en ese local. Y parecía que no.

Dibujé alguna distribución y parecía que encajaba. Además cada vez estábamos más convencidos con la zona. El ayuntamiento de Logroño está invirtiendo bastantes recursos en rehabilitar el Casco Antiguo, arreglando las calles, y subvencionando  la reconstrucción de edificios. Todo lo que se está construyendo allí, en mi opinión, está siendo un acierto, por lo que merecía la pena arriesgarse.

Después de firmar el contrato de alquiler con la propiedad, por fin podíamos decir que estaba todo en marcha. Reconocer que pasé nervios hasta que conseguimos tener el contrato firmado, es quedarse corto. Pero lo felices que estábamos tras la firma no se puede expresar con palabras. ¡Había que celebrarlo! Aunque mejor que una cena por todo lo alto, unos pinchos en La Laurel también valían. Al fin y al cabo había que empezar a ahorrar…

 

2 Comentarios

  • Carlos
    Posted 26/03/2017 11:53 pm 0Likes

    Una gran web, para un magnífico proyecto

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